En una noche donde los Rays necesitaban enviar un mensaje, Shane Baz volvió a lucir como el lanzador dominante que la organización siempre visualizó. El derecho trabajó con autoridad, la ofensiva respondió temprano y jugadores claves como Yandy Díaz y Nick Fortes aportaron a un triunfo que mantiene vivas las aspiraciones de Tampa Bay en la recta final.
Después de semanas de altibajos, Baz encontró el balance que tanto había buscado. Seis entradas de calidad, con recta y curva letales, marcaron la pauta. “Me sentí en control desde la segunda entrada”, confesó Baz. “Pude mantenerlos fuera de balance y ejecutar cuando lo necesitaba. Trabajamos muy bien con Fortes y traté de ser agresivo siempre”.
El dirigente de los Rays, Kevin Cash no escatimó elogios al hablar de su abridor, “Estableció el tono temprano, con muchos strikes y una curva que tuvo mucho filo. Contra una alineación talentosa como esa, fue impresionante verlo navegar situaciones y salir fortalecido. Esta es la versión de Baz que queremos ver consistentemente”.
Parte de ese éxito se explica por la conexión con su receptor. Nick Fortes, quien además brilló con el madero, detalló cómo manejaron el plan de juego. “La clave fue mezclar bien los cuatro pitcheos. Cuando Baz puede ofrecer un repertorio parejo de recta, curva, cutter y cambio, se hace prácticamente impredecible. Yo solo traté de mantenerlo en ritmo y ejecutar la secuencia. Lo demás es su talento”.
Fortes no solo aportó defensivamente, con un cuadrangular oportuno extendió la ventaja. “No pego muchos cuadrangulares, así que poder ayudar al equipo de esa forma, con dos outs, fue especial”, afirmó.
El motor de la ofensiva, Yandy Díaz, también dejó su huella con un doble clave en la séptima entrada. Su batazo sirvió para mostrar la diferencia que significa tener a un velocista como Chandler Simpson en las bases. “Creo que, si hubiese sido otro corredor, no anotaba”, comentó entre risas. “Pero con Chandler, que para mí es el más rápido de las Grandes Ligas, sabíamos que iba a llegar al plato. Ese tipo de energía cambia partidos”.
Díaz aprovechó para resaltar la importancia de contar con un Baz recuperando su mejor versión. “Siempre he dicho que no solo es uno de los mejores lanzadores de este equipo, sino de todo el béisbol. Verlo así nos da confianza”.
Con la serie frente a Seattle en juego y la clasificación aún en disputa, Díaz fue directo sobre el enfoque del club, “Tenemos que aprovechar el momento. Ellos son un buen equipo, pero si seguimos jugando así, podemos ganarles. Estoy convencido de que somos un equipo de post temporada. Hasta el último día, nada está decidido”.
Un triunfo con sabor a octubre
Más allá de los números, la jornada dejó sensaciones de optimismo. Cash destacó la intensidad de jóvenes como Jake Mangum, siempre jugando “como si fuera su último partido”. Fortes consolidó su rol como manejador de pitcheo y bateador oportuno. Díaz reafirmó su liderazgo dentro y fuera del terreno. Y Baz, por fin, se vio dominante, acumulando 11 entradas en blanco en sus últimas tres salidas.
La cereza en el pastel llegó con la ovación para Randy Arozarena en su primer turno, un momento que no pasó desapercibido para Yandy. “Fue bonito verlo recibir ese cariño. Todos sabemos lo que significa para los fanáticos”.
En definitiva, fue una victoria de esas que pesan doble en septiembre, por el marcador y por el mensaje. Tampa Bay no solo sumó una en la columna de triunfos, sino que recuperó confianza colectiva en el momento más decisivo de la temporada.
