Carlos Lagrange: del play en Herrera a ponchar a Aaron Judge en el campamento de los Yankees

By Luis Gilberto Lopez

Mide 6’6” y bromea con que ese tamaño lo consiguió “comiendo plátano”, pero detrás del carisma y la sonrisa humilde, Carlos Lagrange vive uno de los momentos más importantes de su joven carrera profesional. El…

Mide 6’6” y bromea con que ese tamaño lo consiguió “comiendo plátano”, pero detrás del carisma y la sonrisa humilde, Carlos Lagrange vive uno de los momentos más importantes de su joven carrera profesional.

El derecho dominicano, uno de los brazos mejor valorados dentro del sistema de los New York Yankees, atraviesa sus primeros días en el campamento primaveral rodeado de figuras que hasta hace poco solo veía por televisión.

“La verdad, primeramente le doy gracias a Dios y segundo a los Yankees por la oportunidad que me han dado”, expresó Lagrange. “Es un momento muy lindo porque estoy con gente que yo veía por televisión… cuando éramos niños nunca pensé que iba a estar con ellos.”

Entrar a un clubhouse donde comparte espacio con figuras establecidas cambia la perspectiva de cualquier prospecto. Pero Lagrange ha asumido el reto con madurez.

“Los muchachos, los caballos, son muy buenas personas. Nos ayudan si necesitamos cualquier consejo. Siempre están ahí para nosotros.”


El apellido que se volvió viral

En redes sociales su apellido ha generado conversación. Lagrange explicó que su origen es francés y que originalmente se pronunciaba “La Grange”, pero con el tiempo y la adaptación cultural en República Dominicana, terminó transformándose fonéticamente.

“Por lo que he escuchado en mi familia, el bisabuelo de mi abuelo, cuando la guerra francesa, se quedó residiendo en República Dominicana y de ahí creció el apellido.”

Un detalle histórico que añade identidad a un lanzador que empieza a hacerse notar dentro de la organización.


Enfrentar a Aaron Judge: surreal pero real

Uno de los momentos más comentados del campamento fue su enfrentamiento ante Aaron Judge. En una secuencia que se volvió viral, el prospecto dominicano logró ponchar al capitán de los Yankees… aunque también permitió un cuadrangular.

“Fue muy bonita la experiencia porque estoy enfrentando al mejor bateador de MLB”, dijo con serenidad. “Cuando subí a la lomita y tiré el primer pitcheo, ya uno respira y se siente tranquilo. Fui a hacer mi trabajo.”

El cuadrangular no lo descompuso.

“Me dio mi jonrón, seguí trabajando y ejecuté los pitcheos que tenía que ejecutar.”

Y luego llegó el ponche.

“Gracias a Dios”, dijo sonriendo.

Para un joven que aún no ha debutado en Grandes Ligas, ese tipo de experiencias marcan carácter y confianza.


De Herrera al sistema de los Yankees

Lagrange nació en República Dominicana, en Valdesia, y creció en Herrera. Aunque hoy es uno de los brazos más interesantes del sistema neoyorquino, su camino comenzó tarde en comparación con otros prospectos.

“Yo empecé a entrenar fuerte casi a los 15 años. Antes jugaba por mi casa, vitilla y cajita con los muchachos.”

Sus primeros entrenadores fueron fundamentales en su desarrollo.

“El primero que me dio la oportunidad fue Mardoqueo, por mi casa en Herrera. Y mi manager se llama José, el Antiguo Chepe.”

Desde esos entrenamientos básicos hasta enfrentarse a estrellas de MLB, el recorrido ha sido acelerado.


Disciplina, fe y familia: el mensaje a los jóvenes

Aún sin haber debutado en Grandes Ligas, Lagrange entiende que ya representa inspiración para muchos jóvenes dominicanos.

“El mensaje que le puedo dar a los niños y jóvenes es que sean disciplinados. Primero Dios, siempre tengan fe en ellos.”

También hizo énfasis en valores fuera del terreno.

“Llévense de su papá y su mamá, no sean malcriados. Hagan caso al equipo y a los profesionales. No cojan los caminos malos.”

El derecho sabe que todavía falta camino por recorrer, pero su nombre ya empieza a mencionarse entre los brazos con mayor proyección dentro del sistema de los Yankees.

Por ahora, sigue aprendiendo, ejecutando y creciendo. Y si el campamento primaveral es una señal, el próximo capítulo podría estar más cerca de lo que muchos imaginan.