A veces, el desarrollo de un lanzador joven no se mide únicamente en números, sino en su capacidad de ajustar, aprender y responder cuando las cosas no salen bien. Eso fue exactamente lo que mostró Eury Pérez este domingo en loanDepot park.
El derecho dominicano tuvo una de sus salidas más completas de la temporada al liderar la victoria 5-3 de los Miami Marlins sobre los Milwaukee Brewers, en un juego donde el talento joven estuvo en el centro de la escena. Más allá del resultado, la actuación de Pérez representó una respuesta clara tras un tramo complicado en sus últimas aperturas.
A pesar de su experiencia en Grandes Ligas, es fácil olvidar que Pérez sigue siendo uno de los abridores más jóvenes en todo el béisbol esta temporada. Y como suele suceder con brazos de alto potencial, el camino no ha estado exento de ajustes.
Venía de tres aperturas donde acumuló una efectividad de 6.23, con problemas evidentes de control que lo llevaron a otorgar 10 boletos en apenas 13 entradas. Sin embargo, esta vez la historia fue distinta.
Ajustes, confianza y ejecución
Pérez mostró una versión mucho más afinada desde el inicio. Necesitó apenas nueve lanzamientos para completar una primera entrada perfecta y retiró a nueve de los primeros diez bateadores que enfrentó, estableciendo el tono del juego desde temprano.
En total, trabajó con eficiencia, permitiendo solo una carrera —no limpia— y apenas tres imparables, en una salida donde su comando fue notablemente superior. Uno de los cambios más evidentes estuvo en su capacidad para atacar la zona: su porcentaje de lanzamientos en strike aumentó significativamente, reflejando una mejora clara en su control.
El derecho apostó fuertemente por su recta de cuatro costuras, utilizándola en más de dos tercios de sus lanzamientos, una cifra alta incluso para su estándar. La combinación de velocidad —cercana a las 98 millas por hora— y ubicación fue suficiente para generar siete ponches, seis de ellos con ese mismo pitcheo.
Ese ajuste no fue casualidad.
El respaldo de la experiencia
Parte del proceso de crecimiento de Pérez también ha estado acompañado por figuras clave dentro del equipo. Entre ellas, Sandy Alcántara, quien ha servido como una especie de mentor en momentos importantes.
El propio Pérez reconoció que ha recibido consejos valiosos sobre cómo mejorar la localización de sus lanzamientos entre aperturas, algo que se reflejó directamente en esta actuación.
Más allá de lo técnico, el mensaje ha sido claro: confiar en su repertorio.
Esa confianza fue precisamente lo que le permitió recuperar el control del juego y marcar diferencias ante una alineación competitiva como la de Milwaukee.
Apoyo ofensivo desde temprano
El respaldo ofensivo también jugó un papel clave. Miami anotó tres carreras en el primer inning, obligando al abridor rival, Jacob Misiorowski, a trabajar bajo presión desde el inicio.
El derecho de Milwaukee, uno de los lanzadores más veloces entre abridores jóvenes en la liga, no pudo establecer su ritmo tras un inning inicial de 30 lanzamientos, lo que inclinó el juego a favor de los Marlins desde temprano.
Ese contexto permitió que Pérez trabajara con ventaja, algo fundamental para un pitcher que buscaba reencontrarse con su mejor versión.
Un equipo que sigue creyendo en su talento
La victoria llega en un momento importante para Miami, que había atravesado una racha negativa en los últimos días. Antes del encuentro, los Marlins habían perdido siete de sus últimos ocho juegos, con un cuerpo de abridores que acumulaba una efectividad cercana a 6.00 en ese tramo.
Ese tipo de contexto aumenta la presión, especialmente cuando hay talento emergente empujando desde ligas menores. En Triple-A, nombres como Braxton Garrett y el prospecto Robby Snelling han mostrado un rendimiento sobresaliente, lo que eleva la competencia interna dentro de la organización.
Sin embargo, dentro del clubhouse el mensaje no ha cambiado.
El grupo mantiene plena confianza en su staff de pitcheo, y actuaciones como la de Pérez refuerzan esa creencia. La sensación es clara: el talento está ahí, y el desarrollo es solo cuestión de tiempo.
Más que una salida: una señal
Para Eury Pérez, esta apertura no solo representa una victoria en el box score. Es un paso más dentro de un proceso que sigue en construcción.
A sus 23 años, continúa ajustándose al nivel más alto del béisbol, enfrentando momentos de dificultad y encontrando soluciones sobre la marcha. Y en ese proceso, juegos como este tienen un valor especial.
No se trata solo de dominar.
Se trata de aprender a hacerlo después de haber fallado.
Y en ese sentido, la salida de este domingo podría ser más importante de lo que reflejan los números.
