El éxito del cuerpo monticular de los Rays de Tampa Bay también se construye lejos de las cámaras. Detrás de los resultados existe un trabajo diario de análisis, comunicación y ajustes con cada lanzador.
Jorge Moncada es una de las figuras importantes dentro de ese proceso. El bullpen coach trabaja junto al coach de lanzadores Kyle Snyder con abridores y relevistas, buscando potenciar las características de cada brazo.
En entrevista con MB Sports TV, Moncada explicó parte de esa filosofía. Habló sobre Freddy Peralta, Nick Martínez, Drew Rasmussen y Shane McClanahan, además de la versatilidad que caracteriza al bullpen.
Moncada explica los ajustes de Peralta
Uno de los ejemplos recientes es Freddy Peralta. El derecho llegó a Tampa Bay después de atravesar dificultades con los Mets y rápidamente comenzó a realizar ajustes.
La prioridad de los Rays no fue transformar su manera de lanzar. El cuerpo técnico estudió aquello que anteriormente convirtió a Peralta en un lanzador exitoso.
“Básicamente con Peralta es llevarlo a lo que él ha sido anteriormente. El éxito que ha tenido, por qué lo ha tenido, qué hacía él mecánicamente, qué hacía con el uso de sus lanzamientos”, explicó Moncada.
El proceso también ha requerido disposición por parte del lanzador. Según Moncada, Peralta ha recibido favorablemente las recomendaciones del cuerpo técnico.
“Él ha sido muy receptivo con todas las cosas que le hemos traído y ahí están los resultados empezando a suceder”, señaló.
Martínez y Rasmussen se apoyan en el comando
Nick Martínez y Drew Rasmussen han sido piezas importantes de la rotación. Sus resultados han colocado a ambos entre los lanzadores más destacados en efectividad.
Moncada identifica el comando como una de las principales razones. Ambos pueden trabajar diferentes zonas y velocidades sin depender exclusivamente de la potencia.
“El comando que ellos tienen es uno de los mejores de la liga, por eso los resultados”, afirmó Moncada.
Esa capacidad les permite localizar sus lanzamientos y provocar contactos menos peligrosos. Para el bullpen coach, el dominio de la zona explica buena parte de la consistencia mostrada por ambos.
“Pueden localizar los picheos donde ellos quieren, con la velocidad que ellos quieren y el picheo que ellos deseen”, agregó.
Moncada destaca el regreso de McClanahan
El regreso de Shane McClanahan también ha fortalecido la rotación. Los Rays fueron pacientes durante su recuperación y evitaron acelerar el proceso del zurdo.
Ahora nuevamente cuentan con un lanzador capaz de atacar a los bateadores con cuatro opciones diferentes. La calidad de su repertorio le permite ampliar considerablemente la zona cuando está adelante en la cuenta.
“En McClanahan todos conocemos la capacidad que tiene, un lanzador zurdo con cuatro picheos de calidad”, destacó Moncada.
Para Tampa Bay, llegar a este punto requirió confiar en el proceso. La salud del lanzador estuvo por encima de cualquier urgencia competitiva.
“Han sido pacientes con los casos de la salud de McClanahan, pacientes para llegar al punto donde están”, añadió.
El cambio de velocidad toma protagonismo
El cambio de velocidad se ha convertido en un lanzamiento importante para varios lanzadores de los Rays. Su utilización responde a un análisis individual de las características de cada brazo.
Tampa Bay identifica elementos como la acción y el ángulo del brazo. A partir de ahí, determina cuáles lanzadores tienen características favorables para desarrollar o aumentar el uso del cambio.
“No es solo el cambio, es cómo trabaja el cambio con el resto de sus lanzamientos”, explicó Moncada.
La recta y los lanzamientos rompientes forman parte de esa evaluación. El objetivo es construir un repertorio cuyos lanzamientos se complementen y dificulten la lectura del bateador.
“Qué recta tienen, qué movimiento tiene su recta o sus picheos rompientes”, añadió.
Cuando el lanzamiento produce movimiento y puede colocarse consistentemente en la zona, los Rays no dudan en utilizarlo con mayor frecuencia. “Los resultados están a la vista”, resumió Moncada.
Moncada resalta la flexibilidad desde Spring Training
Otra característica del cuerpo monticular es la capacidad de utilizar lanzadores en diferentes funciones. Ian Seymour, Griffin Jax y Jack Legumina son ejemplos de esa filosofía.
Los Rays comenzaron a preparar esa posibilidad mucho antes de necesitarla durante la temporada. Las conversaciones sobre flexibilidad comenzaron desde los entrenamientos primaverales.
“Eso fue desde Spring Training, se habló claro con todos ellos y todos mostraron la disposición de tener flexibilidad”, explicó Moncada.
Esa mentalidad ofrece más alternativas al dirigente Kevin Cash. Tampa Bay puede combinar lanzadores derechos y zurdos, modificar el orden de utilización o extender determinados brazos.
Legumina puede comenzar un encuentro antes de darle paso a Seymour. Jax, por su parte, ha mostrado capacidad para pasar de relevista corto a trabajar varias entradas.
Para Moncada, esa disposición también refleja el ambiente creado alrededor del cuerpo monticular. Los lanzadores entienden que sus funciones pueden cambiar dependiendo de las necesidades del equipo.
“El ambiente que se crea permite que también el lanzador esté a disposición para estos cambios en cualquier momento de la temporada”, señaló.
Baker se adueña de la novena entrada
Bryan Baker representa otro ejemplo de esa flexibilidad. Cuando comenzó su etapa con Tampa Bay, su función no estaba limitada a cerrar partidos.
El derecho respondió cada vez que recibió la pelota. Eventualmente, su rendimiento lo llevó a establecerse como una de las principales opciones para proteger ventajas.
“Baker es un animal, un monstruo”, expresó Moncada al describir al relevista.
Baker mostró desde el comienzo que podía trabajar contra diferentes partes de una alineación. La confianza aumentó junto con sus responsabilidades. “Él ha demostrado que tiene la capacidad para sacar cualquier bateador de out en el más alto nivel del béisbol”, afirmó Moncada.
Para Moncada, su éxito tampoco depende de un solo elemento. La combinación de repertorio, localización y confianza ha permitido su evolución. “Es simplemente la combinación de picheo, la confianza, la localización. Todo se ha juntado para eso”, añadió.
Moncada y el trabajo detrás de los resultados
El éxito del pitcheo de Tampa Bay no responde a una sola fórmula. Algunos lanzadores necesitan recuperar características que anteriormente los hicieron exitosos, mientras otros encuentran nuevas armas o funciones.
Moncada, Snyder y el resto del cuerpo técnico trabajan para identificar esas posibilidades. La comunicación con los lanzadores permite implementar cambios sin perder aquello que originalmente los hizo efectivos.
Los resultados aparecen finalmente sobre el montículo. Pero buena parte del trabajo comienza mucho antes, detrás de escena, donde los Rays continúan buscando cómo obtener la mejor versión de cada lanzador.
Foto: José A. Ramos López
