El compromiso de José “La Makina” Berríos con Puerto Rico trasciende los límites del montículo. Mientras continúa estableciéndose como uno de los lanzadores más consistentes de las Grandes Ligas. El derecho de los Azulejos de Toronto también consolida su legado fuera del terreno con la expansión de la Fundación La Makina, una organización que ha transformado la vida de cientos de jóvenes en la isla.
El 2025 ha sido, sin duda, un año de ensueño para la fundación. Con más de dos docenas de actividades en distintas regiones del país y el anuncio de un nuevo complejo deportivo en Bayamón, el proyecto de Berríos se encamina a convertirse en un pilar para el desarrollo del béisbol juvenil y el bienestar social.
El complejo, que se inaugurará a comienzos del próximo año, surge gracias al respaldo del alcalde Ramón Luis Rivera Cruz y contará con tres parques de béisbol, una caja de bateo al aire libre, otra techada y un gimnasio completamente equipado. Desde allí, se ofrecerán programas permanentes de entrenamiento, charlas educativas, torneos y eventos familiares diseñados para fomentar la práctica deportiva y los valores que acompañan al juego.
“Este año ha sido muy especial para nosotros porque no solo nuestra organización sigue creciendo, sino también el impacto que generamos en la comunidad”, expresó Sammy Zapata, director ejecutivo de la Fundación La Makina. “José, nuestro equipo y yo estamos sumamente felices con los resultados de todas las clínicas y eventos que hemos celebrado. Nuestro objetivo es brindar herramientas y orientación a cada uno de los jóvenes que impactamos. Manténganse atentos, porque tenemos muchos más proyectos en camino”.
Un movimiento que recorre toda la isla
Desde sus primeras clínicas hace casi una década, Berríos ha insistido en una filosofía clara, la educación y el deporte deben caminar juntos. Bajo esa visión, la Fundación La Makina ha multiplicado su presencia en comunidades de todo Puerto Rico, convirtiéndose en una de las iniciativas filantrópicas más activas del béisbol boricua.
En lo que va de año, la fundación ha organizado 25 eventos en municipios como San Juan, Cataño, Las Piedras, Barceloneta, Guayama, Ceiba, Naguabo, Santa Isabel, Mayagüez y Toa Baja, alcanzando a más de 1,500 jóvenes entre febrero y julio. Programas como las Clínicas Challenger, que integran a niños con diversidad funcional, Girls At Bat, enfocadas en promover la participación femenina en el béisbol, y las Clínicas RBI, orientadas a la formación técnica y de liderazgo, han sido el motor principal de su trabajo.
El ambiente que se respira en cada visita de La Makina es el mismo, ilusión, energía y agradecimiento. Para muchos jóvenes, participar en una clínica dirigida por el propio Berríos y su equipo significa más que aprender fundamentos de béisbol; es una oportunidad para escuchar mensajes sobre esfuerzo, disciplina y superación personal.
Más allá de las fronteras
El alcance del proyecto también se ha extendido fuera del país. Bajo la iniciativa “El Dream”, la fundación llevó sus programas a Canadá, impactando comunidades cercanas a la organización de los Azulejos. Allí, la meta ha sido replicar el espíritu de colaboración y solidaridad que caracteriza a La Makina, uniendo a jóvenes de diferentes orígenes a través del deporte.
Esta expansión internacional reafirma el propósito de Berríos de inspirar a las nuevas generaciones sin importar la geografía. Su compromiso con Puerto Rico se proyecta ahora como un modelo de impacto global, impulsado por el ejemplo y la acción directa.
El legado más allá del montículo
El esfuerzo constante del derecho puertorriqueño no ha pasado desapercibido. Este año, los Azulejos de Toronto lo nominaron al Premio Roberto Clemente 2025, un reconocimiento que distingue a los jugadores que mejor representan los valores de carácter, filantropía y compromiso comunitario del legendario número 21.
Para Berríos, recibir esa nominación tiene un significado especial. Desde sus primeros años en las Grandes Ligas, ha repetido que su objetivo no es solo ganar partidos, sino dejar un impacto duradero en la gente que lo vio crecer. Con su fundación, ha convertido esa promesa en acción, guiando a niños y jóvenes por el camino del deporte, la disciplina y la fe.
La nueva sede en Bayamón simboliza el siguiente paso de esa misión. Un espacio donde los sueños se entrenan, donde el talento se pule y donde el béisbol vuelve a ser una herramienta para construir futuro.
Con cada lanzamiento, con cada clínica y con cada proyecto, José Berríos reafirma que su mayor triunfo no se mide en victorias, sino en vidas transformadas.
