Los Rays ya aseguraron su presencia en la postemporada, pero Nick Martínez entiende que todavía queda trabajo pendiente. El veterano lanzador no quiere que el equipo pierda de vista una oportunidad mayor. Tampa Bay continúa peleando por la división y cada partido mantiene un significado especial.
“Todavía me falta una semana y tengo dos juegos muy importantes para ganar la división”, señaló Martínez. “Tenemos que seguir con la energía y seguir jugando duro”. Para el derecho, mantener el impulso será fundamental mientras los Rays completan la temporada regular.
Un Clubhouse que se convirtió en familia
Martínez llego a Tampa Bay con experiencia suficiente para reconocer rápidamente cuando existe algo diferente dentro de un equipo. Para él, estos Rays tienen una conexión que trasciende lo que sucede durante nueve entradas.
“Nos disfrutamos demasiado bien. Tenemos un grupo que siempre quiere estar junto”, explicó. Los jugadores comparten cenas, juegan golf y cartas, además de pasar tiempo juntos durante los viajes. Incluso después de los partidos continúan conversando sobre béisbol, la temporada y cómo se sienten.
Esa convivencia, según Martínez, termina reflejándose sobre el terreno. “Uno se invierte en nuestro compañero y jugamos más fuerte así”, dijo. Esa confianza interna ha acompañado a Tampa Bay durante una temporada en la que nuevamente desafió las expectativas.
Los Rays volvieron a desafiar los pronósticos
Martínez conocía desde afuera la reputación competitiva de los Rays. Ahora que vive la organización desde adentro, entiende mejor como consiguen mantenerse en la pelea dentro del Este de la Liga Americana.
“Muchos no pensaron que podíamos hacer esto”, reconoció. “Mucha gente no pensó que podíamos llegar a los playoffs”. Para Martínez, estar peleando por el primer lugar refleja la mentalidad construida dentro de la organización.
El mensaje, asegura, nunca cambio pese a la presión de competir en una división exigente. Los Rays se concentraron en controlar su propio desempeño, mantener su identidad y descubrir hasta donde podía llevarlos. “Vamos a hacer lo que nosotros podamos controlar. Vamos a jugar nuestro estilo”, recordó Martínez sobre esa filosofía.
Martínez, el “Presidente” del Clubhouse
Dentro del clubhouse, Martínez ha adquirido además una identidad particular. Sus compañeros lo llaman “Presidente”, un apodo que comenzó de manera casual y termino representando algo mucho mayor.
“Me llaman presidente porque tengo una camisa que dice presidente” contó entre risas. Sin embargo, Martínez reconoce que el apodo quizás también surgió por su costumbre de reunir al grupo fuer del terreno.
Su influencia resulta especialmente visible entre jugadores jóvenes como Junior Caminero y Víctor Mesa Jr. Martínez acepta su papel de veterano, aunque asegura que mucho de su liderazgo proviene de observar a otros durante su carrera.
Mencionó particularmente a Adrián Beltré y Mike Napol entre quienes marcaron su desarrollo. “No son solo veteranos, son los caballos del juego, son líderes de pelota”, explicó. Martínez estudió como trabajaban, competían y manejaban un clubhouse.
“Yo tenía que mirar como ellos lo hacen, como ellos juegan, como ello trabajan”, recordó. Ahora intenta transmitir esas mismas enseñanzas a una nueva generación de peloteros.
Martínez recibe reconocimiento a su profesionalismo
Ese liderazgo también recibió reconocimiento de quienes cubren diariamente al equipo. Martínez fue seleccionado por el capítulo de Tampa Bay de la BBWAA como ganador del Paul C. Smith Champion Award 2026. El premio distingue al jugador que mejor representa el verdadero profesionalismo dentro y fuera del terreno. Griffin Jax, Richie Palacios, Drew Rasmussen, Chandler Simpson y Ryan Vilade también recibieron votos.
El reconocimiento adquiere todavía mayor significado después de escuchar cómo Martínez define su propia carrera. Para él, el legado de un pelotero no se limita a victorias, estadísticas o temporadas acumuladas en Grandes Ligas. También está determinado por la manera en que compite y la huella que deja entre sus compañeros.
Más allá de números y estadísticas
El respeto recibido dentro del clubhouse tiene un significado especial para Martínez. Cuando se le preguntó que se siente al saber que otros jugadores lo observan como ejemplo, su respuesta fue inmediata.
“Me siento muy humilde de eso, de verdad” aseguró.
Martínez también dejó una reflexión que explica mucho de su manera de entender el béisbol. Imagina el día cuando su carrera haya terminado y esté contando historias a sus nietos o amigos. Para entonces, considera que los números habrán perdido protagonismo.
“En realidad nadie habla sobre las estadísticas, los números de tu carrera”, afirmó. Según Martínez, las preguntas importantes serán otras: cómo jugaste, cómo competiste y qué clase de persona fuiste.
“Esas son cosas que yo trato de vivir”, sentenció.
Y mientras los Rays buscan terminar otra temporada especial, su “Presidente” parece decidido a dejar una huella que ninguna estadística podrá medir.
Foto: José A. Ramos López
