Rays apuestan por un estadio inspirado en Battery Atlanta

By Luis Murphy

La nueva directiva de los Rays de Tampa Bay no quiso esperar para dejar clara su visión. Un estadio moderno, integrado a la ciudad y con el sello de una experiencia de primer nivel. En…

La nueva directiva de los Rays de Tampa Bay no quiso esperar para dejar clara su visión. Un estadio moderno, integrado a la ciudad y con el sello de una experiencia de primer nivel. En su primera conferencia de prensa, Patrick Zalupski, Ken Babby y Bill Cosgrove delinearon un proyecto ambicioso que apunta a transformar la manera en que los fanáticos viven el béisbol en la Bahía de Tampa.

Zalupski, nuevo propietario principal, fue enfático al afirmar que la meta es construir un recinto de clase mundial para el Día Inaugural del 2029. No se trata solo de un estadio, sino de un desarrollo integral inspirado en el modelo del “Battery” de Atlanta, el complejo que rodea el estadio de los Bravos y se ha convertido en referencia de éxito en las Grandes Ligas.

Un plan a gran escala para el futuro

El proyecto contempla un espacio de al menos 100 acres con hoteles, restaurantes, tiendas, oficinas y un recinto para eventos musicales. Zalupski lo definió como “una comunidad viva donde los fanáticos puedan disfrutar del béisbol y mucho más”. La propuesta, según explicó, busca asegurar la estabilidad económica del equipo a largo plazo y fortalecer su conexión con la región.

“Queremos un desarrollo que ancle el futuro de la franquicia y genere los ingresos necesarios para competir año tras año”, comentó Zalupski, al insistir en que el objetivo es un modelo sostenible. “La meta es crear algo que no solo beneficie al club, sino que impulse el crecimiento económico de Tampa Bay.”

El grupo de inversionistas ha estudiado ejemplos de otras organizaciones, particularmente la experiencia de los Bravos. “El Battery Atlanta se ha convertido en el estándar de lo que una franquicia moderna puede ofrecer”, añadió Zalupski. “Queremos que Tampa Bay tenga su propia versión, adaptada a su identidad y su gente.”

Un estadio cerrado y multifuncional

A diferencia de otros proyectos en ciudades del sur de Estados Unidos, el nuevo parque sería completamente cerrado y climatizado, sin techo retráctil. “Después de hablar con varios dueños, muchos admiten que los techos retráctiles son complicados de mantener”, explicó Zalupski. “Por eso apostamos a un estadio cerrado que también sirva como escenario para conciertos y otros eventos. Queremos un espacio que esté vivo los 365 días del año.”

Ese diseño, subrayó, convertiría al futuro estadio en uno de los recintos más versátiles de la liga, capaz de albergar entre 150 y 180 eventos anuales, desde juegos de béisbol hasta espectáculos musicales y convenciones.

El reto del lugar y la colaboración pública

Aunque el grupo aún evalúa posibles ubicaciones en ambos lados de la bahía, el nuevo dueño aseguró que su prioridad es mantener la franquicia en la región. “Nuestra primera y más alta prioridad es quedarnos en Tampa Bay”, dijo Zalupski. “Sabemos que hay cansancio con este tema, pero llegamos con el compromiso de escuchar y de trabajar juntos para encontrar la mejor solución.”

El plan contempla una alianza público-privada, un esquema que Zalupski considera esencial. “Estos proyectos deben construirse como asociaciones entre el sector público y el privado. No se trata solo de un estadio, sino de una inversión que crea empleos y oportunidades para toda la comunidad”, explicó.

El grupo ya comenzó reuniones con funcionarios de Tampa y St. Petersburg, con la meta de avanzar en estudios de viabilidad y definir el terreno ideal antes de 2026. “Queremos ser metódicos y actuar con sentido de urgencia a la vez. El tiempo es esencial”, apuntó.

Una nueva visión para Tampa Bay

Más allá de la infraestructura, Zalupski insistió en que el proyecto representa una manera diferente de concebir la franquicia. “Esto no es solo propiedad, es liderazgo”, expresó. “Tenemos la responsabilidad de ofrecer un equipo competitivo y una experiencia que haga sentir orgullo a nuestros fanáticos.”

El grupo de inversionistas que también incluye a Ken Babby como CEO y a Bill Cosgrove considera que el éxito del plan dependerá tanto de la innovación como del respaldo de la comunidad. “Queremos construir algo que deje huella por generaciones”, concluyó Zalupski, con tono sereno pero decidido.

Con esa promesa, los Rays abren una nueva página en su historia. El sueño de un estadio propio vuelve a tomar fuerza, esta vez con una visión clara y una fecha marcada en el calendario. 2029, el año en que Tampa Bay aspira a inaugurar el hogar definitivo de sus Rays.