La “Tontería de Merkle”: la jugada más controversial en la historia del béisbol

By Alfredo Alvarez Terras

De nuevo les doy la bienvenida y les digo que se preparen, porque van a conocer la historia de la que muchos consideran la jugada más controversial que se haya producido en las Grandes Ligas.…

Fred Merkle abandona el terreno sin tocar segunda base mientras Johnny Evers completa la apelación

De nuevo les doy la bienvenida y les digo que se preparen, porque van a conocer la historia de la que muchos consideran la jugada más controversial que se haya producido en las Grandes Ligas.

Estamos hablando de la llamada “Tontería de Merkle”, conocida en inglés como Merkle’s Boner. El protagonista fue Fred Merkle —su apellido se pronuncia aproximadamente “Mérkel”—, un jovencito de apenas 19 años que jugaba para los New York Giants.

Todo ocurrió el 23 de septiembre de 1908 en el Polo Grounds de Nueva York. Aquel día, un error de Merkle corriendo las bases provocó una de las mayores controversias en la historia del béisbol y terminó influyendo directamente en la lucha por el campeonato de la Liga Nacional.

Pero ¿qué fue exactamente la “Tontería de Merkle”? ¿Qué hizo aquel joven para cargar durante el resto de su vida con el apodo de Bonehead? ¿Y por qué una sola jugada continúa siendo recordada más de un siglo después?

Eso es lo que les vamos a contar a continuación.

Viajemos al béisbol de 1908

Siéntese y cierre los ojos. Lo llevaremos atrás en el tiempo para recordar, aprender y celebrar uno de los momentos más inolvidables de la historia del béisbol.

La lucha por el título de la Liga Nacional en 1908 fue una guerra a muerte entre los Pittsburgh Pirates, los New York Giants y los Chicago Cubs. Los tres equipos permanecieron separados por muy pocos juegos durante prácticamente toda la temporada.

Cuando comenzó el partido del 23 de septiembre en el Polo Grounds, los Cubs y los Giants se encontraban empatados en el primer lugar. Nueva York presentaba récord de 87 victorias y 50 derrotas, mientras Chicago tenía balance de 90-53. La diferencia en encuentros disputados se debía a que los Giants todavía tenían varios partidos pendientes.

Los Pirates también continuaban en la pelea, aproximadamente a un juego de distancia. Era una de las carreras por el banderín más cerradas en la historia de la Liga Nacional. Cada victoria y cada derrota podían cambiar completamente la tabla de posiciones.

En medio de esa batalla apareció un joven llamado Fred Merkle.

¿Quién era Fred Merkle?

Merkle tenía solamente 19 años y era el jugador más joven de la Liga Nacional. Había participado en apenas 38 encuentros durante aquella temporada, casi siempre como suplente.

El primera base titular de los Giants era el veterano Fred Tenney, pero un fuerte dolor de espalda le impidió jugar aquel 23 de septiembre. El mánager John McGraw decidió entonces colocar a Merkle como inicialista.

Esa decisión, que parecía completamente normal, terminaría cambiando para siempre la vida del muchacho y la historia de la temporada.

En la lomita de los Giants trabajó el legendario Christy Mathewson, uno de los mejores lanzadores de todos los tiempos. Por los Cubs abrió el zurdo Jack Pfiester, quien también tuvo una excelente carrera en las Grandes Ligas.

Es importante recordar que en aquella época los partidos utilizaban solamente dos árbitros. Hank O’Day trabajaba detrás del plato y Bob Emslie se encontraba en el terreno, encargado principalmente de las jugadas en las bases.

Ese detalle terminaría resultando fundamental.

Un tremendo duelo de lanzadores

El partido se convirtió en un verdadero duelo de pitcheo.

Los Cubs tomaron ventaja en la cuarta entrada cuando Joe Tinker conectó un batazo que terminó convertido en un cuadrangular dentro del terreno. Los Giants igualaron la pizarra en el quinto episodio y el empate 1-1 se mantuvo hasta el cierre de la novena entrada.

Nueva York llegó a batear con la posibilidad de dejar tendido en el terreno a uno de sus rivales directos por el campeonato.

Con dos outs y Moose McCormick corriendo en primera base, Fred Merkle entró en el cajón de bateo. Para sorpresa de muchos, el jovencito conectó un imparable hacia el jardín derecho que permitió a McCormick avanzar hasta la tercera almohadilla.

Los Giants tenían corredores en las esquinas y la posible carrera de la victoria se encontraba a solamente 90 pies del plato.

El siguiente bateador fue el torpedero Al Bridwell.

Bridwell le hizo swing al primer lanzamiento de Pfiester y conectó un sólido batazo hacia el jardín central. McCormick anotó desde tercera base y todo el mundo creyó que el juego había terminado con victoria de los Giants por 2-1.

Comenzó la fiesta en Nueva York.

O, por lo menos, eso parecía.

Los fanáticos invadieron el terreno

Los seguidores de los Giants entraron inmediatamente al terreno de juego para celebrar y también para dirigirse hacia las salidas del estadio.

Tenemos que hacer una pausa para comprender cómo eran los estadios en aquella época. Las instalaciones no contaban con las mismas condiciones de seguridad, iluminación y organización que conocemos actualmente. En algunos parques, los aficionados debían atravesar determinadas zonas del terreno para salir.

También era común que una multitud se lanzara al campo cuando terminaba un partido importante.

En menos de un minuto, miles de fanáticos habían invadido completamente el diamante. Aquello era un pandemonio.

Al ver que McCormick había pisado el plato con la aparente carrera de la victoria, Fred Merkle abandonó el recorrido entre primera y segunda. En lugar de tocar la segunda almohadilla, se dirigió hacia el clubhouse para escapar de la multitud y celebrar con sus compañeros.

Además, marcharse sin completar el recorrido era una práctica bastante común en aquella época cuando se conectaba un batazo que aparentemente terminaba el juego.

Pero alguien en los Cubs conocía perfectamente el reglamento.

Johnny Evers descubrió el error

El segunda base de Chicago, Johnny Evers, se dio cuenta de que Merkle nunca había tocado la segunda almohadilla.

Evers era uno de los jugadores que mejor conocía las reglas. De hecho, apenas unas semanas antes había intentado realizar una apelación muy parecida durante un partido contra Pittsburgh, también con Hank O’Day como árbitro.

En aquella primera ocasión, O’Day no pudo confirmar que el corredor había dejado de tocar la base y rechazó la apelación. Sin embargo, la jugada hizo que tanto Evers como el árbitro permanecieran muy atentos ante la posibilidad de que volviera a suceder.

Y sucedió en el peor momento posible para los Giants.

Evers le gritó al jardinero central Solly Hofman para que recuperara la pelota y la enviara hacia la segunda base. Hofman consiguió localizarla en medio de la multitud y comenzó la maniobra para completar el out forzado.

Aquí empieza una de las grandes controversias de la historia.

¿Era realmente la misma pelota?

Existen diferentes versiones sobre lo sucedido con la pelota después del imparable de Bridwell.

Una historia asegura que el lanzador de los Giants Joe McGinnity, quien no estaba participando en el juego, comprendió las intenciones de Chicago, interceptó la pelota y la lanzó hacia las gradas.

Otras versiones indican que Hofman consiguió recuperar la bola correcta y hacerla llegar hasta Evers. También se ha dicho que un jugador de Chicago tomó otra pelota que encontró en manos de un fanático y la utilizó para completar la apelación.

Más de un siglo después resulta imposible confirmar con absoluta certeza cuál pelota llegó hasta la segunda base.

Lo que sí sabemos es que, entre empujones, fanáticos y una enorme confusión, los Cubs consiguieron llevar una pelota a la almohadilla. Evers pisó segunda y reclamó el out forzado sobre Merkle.

Los árbitros se reunieron apresuradamente.

Bob Emslie aseguró inicialmente que no había visto si Merkle había tocado la base porque su atención se encontraba en la jugada del plato. Hank O’Day, sin embargo, determinó que el joven nunca había llegado a segunda y declaró el tercer out.

¿Por qué no contó la carrera?

La decisión se basó en un principio que continúa formando parte del reglamento.

Una carrera no puede anotarse durante una jugada en la que el tercer out se produce sobre un corredor obligado a avanzar como consecuencia del batazo.

Cuando Bridwell conectó el imparable, Merkle estaba forzado a llegar a segunda porque el bateador-corredor debía ocupar la primera base. Al abandonar el terreno sin tocar segunda, permanecía expuesto a un out forzado.

Por lo tanto, si Merkle era declarado out antes de completar la jugada, la carrera de McCormick no podía ser válida aunque este hubiera pisado el plato primero.

En el reglamento moderno, este principio aparece dentro de la Regla 5.08(a). En versiones anteriores estuvo numerado como la Regla 4.09, que es como aparece en muchos relatos de la historia.

O’Day declaró out a Merkle y anuló la carrera.

La supuesta victoria de los Giants desapareció.

Un partido empatado por la oscuridad

En teoría, el encuentro debía continuar porque la pizarra permanecía empatada 1-1. En la práctica, era imposible reanudarlo.

Miles de personas ocupaban el terreno y la policía no consiguió despejarlo rápidamente. Además, comenzaba a oscurecer y el Polo Grounds no tenía iluminación artificial para disputar partidos nocturnos.

Hank O’Day dio por terminado el encuentro y el resultado quedó registrado como empate a una carrera.

La Liga Nacional respaldó posteriormente la decisión de los árbitros. No concedió la victoria a los Giants, como reclamaba Nueva York, ni declaró un triunfo por confiscación para los Cubs.

El partido simplemente tendría que celebrarse nuevamente si terminaba siendo necesario para decidir el campeonato.

Y así fue.

El partido que decidió el campeonato

Los Giants y los Cubs terminaron su calendario empatados con récord de 98-55. Como el controvertido encuentro del 23 de septiembre no había producido un ganador, fue necesario disputarlo nuevamente.

El partido decisivo se celebró el 8 de octubre de 1908 en el Polo Grounds ante una multitud estimada en más de 40,000 personas, considerada entonces una de las mayores asistencias en la historia del béisbol.

Christy Mathewson volvió a abrir por los Giants. Chicago utilizó primero a Jack Pfiester, pero el futuro miembro del Salón de la Fama Mordecai “Three Finger” Brown entró como relevista y consiguió controlar a Nueva York.

Los Cubs ganaron 4-2 y conquistaron el campeonato de la Liga Nacional por tercer año consecutivo.

Después derrotaron a los Detroit Tigers cuatro juegos por uno en la Serie Mundial de 1908. Aquel fue el último campeonato de Chicago hasta que, 108 años después, los Cubs vencieron a Cleveland en la Serie Mundial de 2016.

De cierto modo, la jugada de Merkle quedó ligada tanto al campeonato de 1908 como a la extensa sequía que después formó parte de la historia de los Cubs.

El castigo que sufrió un joven de 19 años

Fred Merkle tuvo que soportar consecuencias terribles.

La prensa lo convirtió en el principal culpable de la derrota y comenzó a llamarlo Bonehead Merkle, una expresión que podría traducirse como “Cabeza hueca”, “Cabeza dura” o simplemente “el tonto Merkle”.

Seguramente recibió otros nombres todavía peores.

Pero aquel muchacho hizo lo mismo que numerosos corredores acostumbraban a realizar en situaciones semejantes. Su verdadera mala suerte fue que Johnny Evers conocía la regla, que Hank O’Day había presenciado una situación parecida semanas antes y que el error ocurrió en el momento más importante de la temporada.

El propio John McGraw, famoso por su carácter fuerte, defendió públicamente a su jugador y nunca lo responsabilizó por la pérdida del campeonato.

Sin embargo, el apodo y la humillación lo acompañaron durante el resto de su vida.

Fred Merkle fue mucho más que aquella jugada

Existe una parte de la historia que casi nunca se cuenta: Fred Merkle fue un muy buen pelotero.

Se convirtió en el primera base regular de los Giants en 1910 y ayudó al equipo a ganar tres campeonatos consecutivos de la Liga Nacional entre 1911 y 1913.

Posteriormente jugó con los Brooklyn Robins, los Chicago Cubs —sí, precisamente el conjunto que se benefició de su famosa equivocación— y finalmente tuvo una breve etapa con los New York Yankees.

Merkle permaneció 16 temporadas en las Grandes Ligas y terminó su carrera con promedio de .273, más de 1,500 imparables y 740 carreras impulsadas. Participó en cinco Series Mundiales, aunque tuvo la mala fortuna de formar parte del equipo perdedor en todas ellas.

A pesar de desarrollar una carrera que muchos jugadores hubieran soñado tener, una sola jugada continuó definiéndolo ante la opinión pública.

La ovación que finalmente le devolvió la paz

Amargado por todo lo ocurrido, Merkle se alejó del béisbol después de su retiro. Durante más de dos décadas evitó regresar al Polo Grounds y mantenerse cerca del deporte que tanto había amado.

Finalmente, en 1950 aceptó una invitación para asistir a una celebración de veteranos de los Giants.

Merkle llegó al estadio temiendo escuchar nuevamente los insultos que lo habían perseguido desde los 19 años. Pero cuando fue presentado ante el público, los fanáticos se levantaron y le regalaron una enorme ovación.

Fred Merkle no pudo contener las lágrimas.

Después de más de 40 años cargando con la culpa de una jugada, recibió finalmente el reconocimiento y el cariño que su carrera merecía.

Falleció seis años después, el 2 de marzo de 1956, a los 67 años.

Una jugada y una lección para toda la vida

Esta fue la historia de Fred Merkle y la famosa “Tontería de Merkle”, una de las jugadas más controversiales en la historia de las Grandes Ligas.

Fue un error, pero también fue producto de las costumbres de la época, la invasión de los fanáticos, una regla que pocas veces se aplicaba y la inteligencia de Johnny Evers para reconocer una oportunidad que casi nadie más había visto.

La historia fue injusta con Merkle porque convirtió una carrera completa en una sola equivocación.

Quizás esa sea la mayor enseñanza de este episodio: ningún pelotero, y en realidad ninguna persona, debería ser recordado únicamente por el peor instante de su vida.

Usted conoció esta historia aquí, en Béisbol del Ayer, parte de Con Las Bases Llenas.

Y nos vamos, como siempre, con la frase del Bambino: “El béisbol es y siempre será el deporte más lindo del mundo”.

Fuentes históricas consultadas:
La reconstrucción del partido, sus protagonistas y la controversia está respaldada por el proyecto histórico de SABR sobre el juego entre Giants y Cubs del 23 de septiembre de 1908. La trayectoria profesional, las cinco Series Mundiales y el regreso de Merkle al Polo Grounds aparecen en la biografía de Fred Merkle publicada por SABR. El Salón de la Fama también documenta que Mordecai Brown ganó el partido repetido que decidió el banderín para Chicago en su biografía oficial.