Desde su llegada a las Grandes Ligas, el derecho Taj Bradley se ha consolidado como una de las jóvenes promesas más llamativas en la rotación de los Rays de Tampa Bay. Pero más allá de su ascenso en el béisbol profesional, Bradley contempla ahora una oportunidad con un significado aún más profundo, representar a México en el Clásico Mundial de Béisbol 2026.
Durante su visita a Daikin Park, en Houston una de las sedes confirmadas para el torneo, el lanzador de 23 años reveló que ya ha tenido conversaciones informales con figuras vinculadas al equipo nacional. “He estado hablando con Randy Arozarena y Jonathan Aranda; ellos me pusieron en contacto con el gerente general del equipo,” comentó. “Creo que hay muy buenas esperanzas de que pueda jugar con el equipo en el próximo Clásico.”
Con ascendencia mexicana por parte de su abuela, Bradley es elegible para representar a México bajo las reglas del torneo y ya está explorando los pasos necesarios para formalizar su participación.
Su interés ha sido impulsado, en parte, por la cercanía que ha desarrollado con varios jugadores que han defendido los colores de México en ediciones anteriores. Durante su tiempo con los Rays, compartió camerino con Isaac Paredes, actual tercera base de los Astros de Houston y mantiene una buena relación con Arozarena y Aranda, dos figuras claves del equipo tricolor. Además, su actual compañero en Tampa Bay, el relevista Manuel Rodríguez, también representará a México, lo que refuerza aún más su vínculo con el grupo.
Jonathan Aranda conoce bien a Taj Bradley y no duda en expresar su entusiasmo por la posibilidad de que el joven lanzador represente a México en el Clásico Mundial. “Sería algo muy bonito para él y para el país. Tiene sangre mexicana y eso se lleva con orgullo”, aseguró la primera base. Aranda reveló que la idea ha estado presente desde hace un tiempo, “Ya se lo habían propuesto antes, y él dijo que sí, muy contento.” Más allá de la conexión cultural, Aranda destaca la calidad humana y profesional de su compañero en Tampa Bay. “Taj es un muchacho con muchas habilidades. Lo he visto madurar muchísimo desde que llegó a Grandes Ligas. Tiene una recta poderosa y ha mejorado su control. Pero, sobre todo, tiene ganas de aprender y competir”, añadió. Para Aranda, ver a Bradley con la camiseta de México no solo sería un reconocimiento a su talento, sino también un paso natural en su crecimiento como pelotero. “Lo apoyaría completamente. Ojalá se dé, porque sé que lo haría con el corazón.”
Bradley explicó que su conexión con la cultura mexicana viene directamente de su abuela, a quien recuerda con mucho cariño. “Ella siempre me hablaba un poco en español, no lo suficiente para que lo dominara, pero siempre tuvo mucho orgullo por sus raíces. Representarla a ella y al país de donde viene significaría mucho para mí.”
Aunque aún no domina el idioma, Bradley aseguró que ya ha comenzado a familiarizarse con algunas palabras como “compañeros” y “pitcheo”, y que planea practicar español con su abuelita durante la temporada baja. Incluso bromeó con que se está preparando para dar entrevistas en español si finalmente forma parte del equipo tricolor.
También expresó su admiración por lo que logró México en el pasado Clásico Mundial 2023, destacando la intensidad del equipo y su histórica actuación en semifinales ante Japón. “Fueron emocionantes de ver. Siento que mucha gente no hablaba de ellos porque siempre se enfocan en República Dominicana, Puerto Rico, Japón o Estados Unidos. Pero México hizo un gran trabajo en el pasado Clásico.”
En cuanto a su preparación, Bradley no anticipa cambios significativos en su rutina con los Rays, aunque sabe que representar a una selección nacional requiere el máximo compromiso. Su objetivo será llegar al torneo en gran condición física y competitiva, sin descuidar su rendimiento en la temporada regular de Grandes Ligas.
Con determinación y entusiasmo, Taj Bradley visualiza un 2026 en el que pueda representar a México en uno de los escenarios más importantes del béisbol mundial. “Estoy emocionado de representarlos, de representar la cultura de mi abuela y su país. Sé que México tiene una gran fanaticada y mucho amor por el béisbol. Espero poder jugar para ustedes”, expresó. Para Bradley, no se trata solo de un reto deportivo, sino de un vínculo emocional con sus raíces y una nueva etapa en su carrera con sentido de identidad